Episodio 11
Cargada de adrenalina pura y confrontaciones épicas de proporciones monumentales, Dororo emerge como una de las experiencias narrativas más comentadas y originales de la industria. El codicioso señor samurái Daigo Kagemitsu ve cómo sus tierras están muriendo, y haría cualquier cosa por el poder, incluso renunciar a Buda y hacer un pacto con demonios. Sus oraciones son atendidas por 12 demonios que le otorgan el poder que desea ayudando al crecimiento de su prefectura, pero a un precio. Cuando nace el primer hijo de Kagemitsu, el niño no tiene extremidades, ni nariz, ni ojos, ni oídos, ni siquiera piel, sin embargo, sigue vivo. Este niño es desechado en un río y olvidado. Pero, como lo dictan las circunstancias, es salvado por un curandero que le proporciona prótesis y armas, permitiéndole sobrevivir y valerse por sí mismo. El niño vive y crece, y aunque no puede ver, oír ni sentir nada, debe derrotar a los demonios que lo tomaron como sacrificio. Con la muerte de cada uno, recupera una parte de sí mismo que le pertenece por derecho. Durante muchos años vaga solo, hasta que un día un niño huérfano, Dororo, se hace su amigo. Este improbable par de marginados ahora cruzada heroica por su supervivencia y humanidad en un mundo implacable, infestado de demonios. Consigue trascender los tropos típicos de su género gracias a una dirección astuta y un guion sumamente inteligente, ingenioso y lleno de frescura.
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